Se nos fue el 2020. Sí, yo sé nos quedan algunos días, pero ya estamos concluyendo el ciclo escolar. La mayoría de nosotros, a estas alturas del año, esperábamos que todo hubiera regresado a la normalidad. Bueno, eso no pasó, no pudimos regresar a nuestros amados salones de clases.
Este proceso de adaptación ha sido duro para estudiantes y maestros. Hemos tenido de todo: desde los maestros sobrepasados hasta estudiantes mostrando solidaridad; bueno y también uno que otro estudiante dormido, pero eso no es algo nuevo.
Este texto quiero dedicarlo a mis más de cien alumnos de este cuatrimestre. A todos ustedes a quienes no tuve la oportunidad de ver en persona, a ustedes que estuvieron escuchando esta molestosa voz y viendo esta cara día tras día a través de su computadora.
Tal vez sea la nostalgia que me envuelve todos los años en esta misma época, pero quiero agradecer a cada uno de ustedes por acompañarme en esta modalidad nueva para todos. Agradezco por su paciencia y su constancia, porque a pesar de que tuvimos que adaptarnos, todos demostraron por qué decidieron seguir estudiando a pesar de la distancia.
En muchas ocasiones los seguí en redes sociales, vi que expresaban su frustración por no poder estar en la universidad, por no poder compartir sus alegrías, triunfos, malas notas y desayunos con sus compañeros. Seguí su desesperación por no poder acceder a tiempo a la clase, porque su computadora se reinició o porque se les fue el internet.
Empaticé con ustedes por el ruido ambiental que todos sufrimos estos meses. Quiero que sepan que nadie esperaba que todo fuera perfecto. Sabemos que toman las clases desde un espacio personal, donde también está su familia y muchos otros factores que les causan estrés o distracción. Así que gracias por esa hora al día que se esforzaron por atender los temas que yo les brindaba.
Sé que hablo en nombre de sus otros maestros también cuando les digo que extrañamos la convivencia en la universidad. Y que aunque no volveremos pronto, cuando regresemos, todos otorgaremos un valor especial a cada momento juntos.
Este texto también me sirve para decir adiós a mi etapa como docente cuatrimestral y semestral. Ha sido todo un honor, pero ahora la vida me puso en otro escenario que estoy disfrutando muchísimo. Ex alumnos, gracias. Sé que de una u otra forma, algún día nos volveremos a encontrar.
Yendi

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