Esta profesora convirtió la pandemia en una oportunidad

Estos últimos meses hemos vivido una situación completamente nueva para todos. Muchas personas, en todo el mundo, se vieron forzadas a aprender a trabajar desde casa. No me mal entiendan, no lo escribo en sentido negativo, pero la pandemia nos llegó tan rápido y de sorpresa que nos vimos en la necesidad urgente de adaptarnos

El home office o trabajo desde casa no es, o no era, común en mi país. Para quienes no lo saben soy de México. Trabajar en casa no es una práctica habitual. A los mexicanos nos gusta el contacto con la gente, socializar. Y a las empresas tampoco les interesó mucho promover, antes de la pandemia, esta forma de trabajo. Así que no estábamos preparados.


Ahora bien, si hablamos de la práctica docente, inmediatamente pensamos en un salón de clases y de alumnos conviviendo e intercambiando conocimientos. Esto cambió porque ahora los salones se volvieron virtuales; ya sea que las clases se impartan por Zoom, Google Meet, u otra plataforma, ya nada es igual. Desde que esto comenzó he leído muchos artículos que hablan de todo lo que se perdió y los problemas a los que los profesores se han enfrentado. Y yo sé que es así, no ha sido fácil. Sin embargo, también han llegado cosas positivas y por eso hoy te cuento las experiencia de una profesora que tomó esta oportunidad y la convirtió en algo positivo. 

Por cuestiones de privacidad cambié el nombre de la profesora. 

Rebeca es profesora de nivel básico e imparte clases en primaria desde hace siete años. «Creo que no estábamos preparados para vivir una situación así, sin embargo, este problema ha sacado a relucir las bondades que tiene la docencia, rompiendo con el paradigma de la educación presencial». Dejar de lado la rutina de acudir al salón de clases es lo primero que tuvo que cambiar. Asimismo, cuando ella menciona «romper el paradigma» deja claro que hubo un cambio drástico al que los docentes se tuvieron que adaptar. ¿Se imaginan que de un día para otro les dijeran que tienen que mudar sus prácticas a un sistema que no dominan, y en el caso de muchos docentes, que ni siquiera conocían? 

«Trabajar a distancia con los alumnos me hizo ser creativa a la hora de diseñar las tareas para la casa, las actividades tenían un fin». Y no es que las actividades antes no tuvieran un fin, pero es que la llegada de este virus nos hizo replantear lo que estamos enseñando. ¿Qué contenidos pueden ser de utilidad en una sociedad que está viviendo una situación inédita? ¿Los contenidos académicos se deben dejar de lado para priorizar la enseñanza de, por ejemplo, la resiliencia? 

Con respecto al tipo de actividades que la profesora Rebeca diseña para sus alumnos, ella menciona que se enfoca en promover que los alumnos trabajen en casa con sus papás, fortaleciendo los valores y realizando actividades físicas. «Me esforcé en las actividades para que sean significativas. La mayoría de los padres de familia de mis alumnos no contaban con un correo electrónico, sin embargo, hicieron de su parte por crear uno y de ahí enviar las evidencias de sus hijos». Y aquí me gustaría ahondar, porque me he topado con comentarios desagradables que aluden a que los padres de familia no están haciendo frente a esta situación. Creo que todos hacen su mejor esfuerzo, nadie quiere que sus hijos paren de aprender, y es destacable cuando además, se preocupan por adquirir habilidades que no tenían. Así que sí, hay madres y padres de familia haciendo hasta lo imposible.

Para mí era importante identificar las acciones que causan satisfacción a los docentes en estos tiempos, porque lo que busco es destacar los aspectos positivos, lo bueno, lo que otros docentes puedan tomar de esta experiencia para sí mismos. Al respecto, la profesora Rebeca compartió la siguiente experiencia: «Una de las actividades consistía en visualizar en familia un video de Youtube (...) Fue muy satisfactorio ver a las familias realizar la actividad en conjunto, grabarse, (aun con la pena que se les veía en la cara), fueron grabaciones con risas incluidas». De nuevo podemos ver cómo el apoyo de las familias es fundamental para que los niños logren adaptarse a la educación a distancia. Y para que el trabajo que realizan los maestros rinda frutos.  

Si como docentes aprendemos que de las adversidades pueden surgir nuevas oportunidades y lo transmitimos a nuestros alumnos, entonces les estaremos dando una herramienta tan valiosa como cualquier contenido académico. 

Quiero finalizar este escrito con una reflexión que Rebeca hizo hacia su práctica y que estoy segura que todos compartimos: «Los papás que durante el curso presencial estaban al pie del cañón apoyando a sus hijos en las actividades o tareas, cumpliendo en las reuniones mensuales o trimestrales, dando su tiempo para que su hijo aprenda, son los mismos papás que están en contacto durante las clases a distancia. La educación será excelente y de calidad cuando docente, alumno y padres de familia trabajen en sintonía».

Agradezco a la profesora Rebeca por sus valiosas respuestas.

Nos leemos pronto.



Comentarios