Educación indígena: Las voces a las que tenemos que prestar atención

En México se brinda educación indígena en 24 de los 32 estados y se ofrece a través del subsistema de educación indígena. De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), contamos con 163 escuelas primarias indígenas. 
En las primarias indígenas se imparten las mismas asignaturas que en las primarias de modalidad general; mas una: el Taller de lengua indígena. Para prepararse, los docentes cuentan con un material llamado Parámetros Curriculares de la Asignatura de lengua indígena. Este documento contiene propuestas de actividades para trabajar las prácticas sociales; los maestros pueden adaptar estas actividades según la lengua que hablen sus alumnos. 

Parece sencillo, ¿verdad? Aquí viene el problema. Resulta que hay escuelas a las que asisten niños que hablan diferentes lenguas indígenas. Es decir, así como es posible que en una primaria haya niños hablantes de maya; es posible que en otra haya niños hablantes de maya, mixeco, zapoteco, triqui, náhuatl... en el mismo salón, con un maestro -si bien les va- experto en una lengua indígena. El reto es gigante, pero el anhelo de sus actores también.

Durante las visitas que realicé a estas escuelas en el estado de Baja California, al norte de México, tuve el privilegio de escuchar diferentes historias por parte de los directivos, maestros y alumnos. La mayoría de los niños son optimistas; se sientes felices de tener un espacio donde aprenden su lengua y, aunque los casos de discriminación han disminuido, presencié uno que otro comentario como: «Yo no hablo lengua indígena, hablo mexicano». Esto deja ver que persisten alumnos que a través de su discurso buscan deslindarse de sus raíces indígenas. Es importante que les cuente que muchos de estos niños no aprendieron una lengua indígena como primera lengua. 

En el caso de los padres, hoy existe mayor apertura para que sus hijos refuercen o aprendan la lengua indígena. Sin embargo, es poca la ayuda que les brindan para realizar las tareas correspondientes a la asignatura. Algunas veces porque no tienen los conocimientos; otras veces porque se sienten en desacuerdo de que sus hijos aprenden la lengua indígena.

Los maestros coinciden en que se encuentran ante un reto. No quieren imponer su lengua a los niños hablantes de otras lenguas indígenas, pero es humanamente imposible que dominen cada lengua presente en las aulas. Por lo tanto, adaptan el contenido de los Parámetros y se limitan a enseñar vocabulario. Así, los niños no están desarrollando habilidades comunicativas.

El trabajo que realizan los maestros es extenso, porque además de trabajar las asignaturas del plan general, tienen que invertir tiempo a la enseñanza de la lengua indígena. Aunado a esto, las condiciones de infraestructura con las que cuentan son limitadas o están en condiciones deplorables; escuelas con letrinas en lugar de baños, por ejemplo. Además, como muchos de los maestros mexicanos, el sueldo que reciben es reducido y no llega de manera mensual, a veces, ni siquiera después de seis meses. 

Los directores no son tan optimistas. Tienen que dividir su tiempo entre atender las necesidades de la escuela y las infinitas exigencias de la SEP y el subsistema de educación indígena. La lengua indígena no es su prioridad. En cambio, se escuchan muchas solicitudes que nunca fueron atendidas. Todas las escuelas que visitamos tienen casos de necesidades básicas que no han sido atendidas. No reciben libros de texto para todos los niños, no cuentan con mobiliario completo en todos los salones, el material deportivo es insuficiente así como el material didáctico. Algunas escuelas no cuentan con canchas ni mallas de seguridad. La lista es larga y la atención no llega. 

¿Cuál es el futuro de las escuelas indígenas?

Para consultar las estadísticas puedes dar click aquí.

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