¿Quién está investigando el Plan de estudios modular de Educación Media Superior?



Fui docente de Educación Media Superior en la modalidad semiescolarizada durante dos años. Esta modalidad permite que los estudiantes que tienen un trabajo formal o informal puedan concluir sus estudios de bachillerato. 

Este sistema se ha popularizado en México porque muchas escuelas prometen que se puede terminar la preparatoria hasta en tres meses. Imagínense. Cada alumno tiene la libertad de elegir si quiere asistir cuatro días a la semana durante dos horas por día, o el sábado durante seis horas. Cuando fui contratada por los directivos de la escuela, me indicaron que debía basar mis planeaciones, principalmente, en los libros que la Secretaría de Educación Pública (SEP) creó para la modalidad no escolarizada. Ahí surgió mi primera inquietud. 

Revisando en la página oficial de la SEP, encontré que le llaman Plan modular. Está basado en el enfoque educativo por competencias y se divide en 22 módulos. La modalidad no escolarizada es diferente porque los alumnos se preparan de manera autónoma y acuden a las oficinas de la SEP cuando se sienten listos para presentar su evaluación. También existe el programa de «Prepa en línea»; que les permite hacer todo desde una computadora con internet. Entonces, lo que yo como docente tenía que hacer era retomar esos contenidos, sintetizarlos e impartirlos en algunas horas de clase. Sin embargo, yo no era la responsable de elaborar las evaluaciones escritas, o exámenes, como coloquialmente les decimos; sino que, éstas eran enviadas directamente de la SEP. Segunda alerta

Mi lado investigador quería seguir explorando. Quería saber más. Sobre todo, quería saber si existen proyectos dedicados a la investigación de este plan. Dos minutos navegando y ya me había topado con la primera contradicción. ¿Por qué si el plan de estudios modular fue diseñado para implementarse en la modalidad no escolarizada, también se utiliza en la modalidad semi escolarizada? ¿Por qué un plan diseñado para que los alumnos aprendan de manera autónoma, sin tiempo límite, se está retomando para enseñar en el aula en pocas horas?

Seguí con la búsqueda. Revisé las memorias del Congreso Mexicano de Investigación Educativa (COMIE); no encontré lo que buscaba. Tampoco en la edición anterior. Después me dirigí a algunas páginas de revistas científicas. Resulta que tampoco existe (o no es fácil de encontrar) alguna revista especializada en el bachillerato con modalidad abierta o semiescolarizada. Hay una que aborda el bachillerato a distancia pero tampoco encontré estudios relacionados con mi búsqueda inicial. 

En mi ciudad existen muchísimas instituciones de Educación Media Superior de modalidad semiescolarizada que trabajan bajo el plan modular. Cada día se abren más de estas escuelas. ¿La promesa? Concluir el bachillerato en pocos meses. No ofrecen calidad, ofrecen rapidez. Si cuentan con más de 50 000 alumnos en México, ¿quién está investigando todo esto?

Hoy ya no trabajo en esta modalidad y me he permitido reflexionar acerca de esos dos años. Les voy a hablar de un par de problemas que identifiqué. El primero: la inasistencia y la deserción. Aunque no son cuestiones exclusivas de esta modalidad, sí son potenciadas por las características de los estudiantes. Al inicio, los estudiantes llegan con actitud positiva y mucho entusiasmo. Esto me consta porque yo era la encargada de impartir el primer módulo llamado De la información al conocimiento. Después de algunos meses, cuando tenía que impartir otro módulo, muchos de los alumnos habían desertado.

El segundo problema que identifiqué fue la poca correspondencia del contenido de los libros de la SEP con las evaluaciones que ellos mismos elaboraban. Esto lo supe por comentarios de mis alumnos. Si lo que les evaluaban no era lo que sus docentes les enseñábamos, obviamente iban a reprobar. 

Nuevamente me rondan por la cabeza las mismas preguntas. ¿Quién está investigando la eficacia del Plan modular y su uso en el bachillerato semiescolarizado? Creo que es una lástima que tantos alumnos se encuentren desertando de un programa que fue creado para atender sus necesidades específicas. Es una lástima porque en estos tiempos de confinamiento bien podría ser una manera de que más mexicanos logren concluir el bachillerato. 

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